En este comienzo de año, celebramos cinco años de la Escuela Nacional Florestan Fernandes ( ENFF ). Pero esa historia, en constante construcción, comenzó bien antes. Quien sabe podemos arriesgar decir que surgió allá en 1984 cuando, en Paraná, cientos de trabajadores rurales decidieron fundar un movimiento social campesino, que luchase por la tierra y por las transformaciones sociales en Brasil. Entre los pilares del MST, siempre habían estado la educación y la formación política, entendidas aquí como un proceso de estudio y práctica, a través de cursos, reuniones, acciones colectivas, y de lucha. Muchos fueron los cursos realizados por Brasil además de, y en 1996 surgió la necesidad de tenerse un espacio que pudiese fortalecer ese proceso de estudio, articulación e intercambio entre las organizaciones de trabajadores del campo y ciudad que luchan por un mundo más justo. “El objetivo de la escuela es la apropiación del conocimiento para la transformación de esa realidad, de este mundo. La propuesta de construcción inicia a partir de todo un proceso que es de hecho el MST, una construcción colectiva a partir de la solidaridad y del trabajo voluntario”, explica Maria Gorete, de la Coordinación Político-Pedagógica de la ENFF . LA construcción de la ENFF fue realizada mediante un proceso no tradicional : técnica suelo-cemento, es decir, con bloques hechos por los propios trabajadores a partir del prensado de la tierra. En este sentido, la construcción de la escuela significaba una escuela en construcción, y personas en construcción. La ENFF se transformó en un espacio de creación de nuevas relaciones sociales y humanas entre las trabajadoras y los trabajadores voluntarios que, al aprender la técnica de construir con tierra, fueron construyendo a sí mismos como ciudadanos, a través de los estudios y del contacto con la naturaleza, de los cambios de experiencias, de la solidaridad. Inaugurada oficialmente a comienzos de 2005, la escuela viene organizando cursos libres en varias áreas del conocimiento. Por ella, ya pasaron más de 16 mil estudiantes, con una participación femenina que ronda en promedio los 50%, cerca de 500 profesores voluntarios y aproximadamente 1,9 mil visitantes de todo el mundo.
Decenas de hombres y mujeres pasan por aquí y con sus palabras, su trabajo, sus árboles plantadas participan de esa construcción : esta es una escuela del pueblo, de la clase trabajadora de todo el mundo. Y más gente, mucho más gente está por venir : esta escuela de tierra y cemento sólo comenzó, tiene que crecer, para dar cuenta de tamaño desafío. Seguir es sólo una tarea para quien nació sabiendo que nunca deberá parar.

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